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Suspensión de Shibari

Fotografías en Blanco y Negro por Ignacio Gastambide
La suspensión de Shibari es de las cosas que mas llama la atención, aunque no es algo a lo que necesariamente haya que aspirar. Se puede hacer Shibari en piso, semisuspensión, suspensión, se puede hacer Shibari como forma de relajación, por desafío físico, por cuestiones eróticas, como forma de bondage y por muchas muchas razones mas, y de varias maneras. En este caso, un poco para relajarse, para divertirse, como performance, y para mostrarle a las personas asistentes lo interesante, intenso y profunda que puede ser una sesión.

Dercein y Nintain hicieron esta hermosa demostración de shibari, mostrando uno de los muchos aspectos de como se puede disfrutar. Entre personas, música, stands, conversaciones y más, se mostraron absortos en su arte, en lo que les hace conectar, en aquello que les puede hacer sentir que todo el mundo al rededor deja de existir y desaparece sin mas. Solo queda la confianza, el sonido de la cuerda, la caricia constante.

Inicio e Incomodidad
Esta sesión comienza con una atadura entre las muñecas, un arnés en el pecho, sobre el hermoso conjunto de ropa y otros arneses que usa Nintain. Es incómodo ? a veces si, a veces no, depende de la persona, depende de sus gusto y tu tolerancia. En este caso, Nintain disfruta de cierta incomodidad, y las ataduras no deben ser incómodas porque están mal hechas o producen daños, deben ser “incómodas” por cierta presión, por cierta intensidad, no muy diferente a hacer ejercicio, o correr una maratón, es incómodo, te esfuerzas, pero igualmente la satisfacción es enorme.

Suavidad y Ternura
Y por supuesto que lo intenso, lo incómodo puede estar mezclado con momentos de suavidad, de ternura, de delicadeza. El suave roce de la cuerda sobre el cuerpo y la piel, la cercanía del cuerpo, la respiración sobre la otra persona, una pregunta susurrada para saber si la otra persona está bien. Es una preocupación constante, el leer el lenguaje corporal, el avisar si hay algo que hay que corregir, una risa contenida, o no tanto, una mirada profunda.
Muchas personas disfrutar del shibari por la sensación de la cuerda sobre la piel, por la sensación de cuidado que sientes cuando alguien les ata, por la sensación de liberación al estar atad@, por la confianza que se siente al estar con alguien que sabes que te va a cuidar.



Suspensión
El momento de la suspensión se puede sentir diferente según la persona, y por supuesto según el tipo de suspensión, hay algunas que generalmente son relativamente cómodas, hay algunas que están hechas para incomodar, otras como un desafío físico, pero lo que todas suelen tener en común es una especie de alienación, no desde lo negativo por supuesto, pero te sientes “fuera” de lo que sucede al rededor, como si no fueras parte, como si el mundo dejara de girar y solo existiera una sensación de “ingravidez”, estas sostenid@ por cuerdas, sostenidas a su vez en la confianza que se tiene en la persona que te ata.
El proceso de ataduras para suspensión (así como para cualquier otro tipo de Shibari), requiere mucho conocimiento, técnico de las propias ataduras, anatómicos, de seguridad, de comunicación con la persona con quien estas sesionando.

Detalles
Usualmente lo que marca la diferencia, como en casi cualquier otra disciplina, ya sea estéticamente, en términos de placer, o comodidad y seguridad. No solo con respecto a las cuerdas, pero las caricias, los “silencios”, cambios de ritmo e intensidad, la forma de tomar el pelo, la manera en que la cuerda pasa y toca el cuerpo, la forma en que se suspende, la presión exacta en que la cuerda esta sobre cierta parte del cuerpo.




Bajada
Muchas personas piensan que la suspensión termina cuando la persona está “arriba” y que la parte de bajar a la persona suspendida es solamente un tramite, que lo interesante ya pasó.
Pero lo cierto es que la bajada o el desatar a alguien (en caso que no haya suspensión), puede ser la parte mas intensa de todo, la sensación de liberación de las cuerdas, esa sensación de suspiro en todo el cuerpo, puede ser tremendamente intensa. No solo eso, la presión de las cuerdas produce una sensibilidad mayor, por l oque al pasar las cuerdas para sacarlas, estas caricias se pueden sentir multiplicadas por 2, 3, 10 o mas veces, y según el objetivo de la sesión, pueden ser tremendamente relajantes y sensoriales o increíblemente sensuales y excitantes, llegando a producir orgasmos “meramente” con la caricia de las cuerdas.

Final (after care)
Todo lo que sea que se haya vivido en una sesión, Shibari, BDSM, suspensión, piso, o de la naturaleza que sea, debe ser finalizado con un After Care, no es solamente, como la frase lo indica, los “cuidados posteriores” a la sesión, pero es una manera de agradecer, de respetar a la otra persona, de cuidar, es una manera de estar ahí, después de algo que puede llegar a ser tremendamente intimo (si, aunque uno este rodeado de personas) e increíblemente personal e intenso. Jamás debe faltar.
